viernes, noviembre 30, 2007
Espíritu agradecido
Un buen Hombre fue asaltado por unos ladrones que le robaron su cartera.
Entonces él escribió lo siguente en su diario: "Señor, ayúdame a estar agradecido; primero, porque nunca antes he sido robado; segundo, porque aunque se llevaron la cartera, no me quitaron la vida; tercero, por que aunque se llevaron todo lo que tenía yo, no era mucho; y cuarto, por que fui yo quien fue robado y no quien robó."
1 Tesalonicenses 5:18 - Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
1 Corintios 15:57 -Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Romanos 5:3 -Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia.
El encerrado
Mis días son largos en esta vieja mecedora…
Ya no puedo aventurarme fuera, no me atrevo.
Mi corazón está triste, mi cuerpo, desgastado…
Ellos dicen que les importo, pero eso lo dudo.
Nadie me visita, nadie me llama…
Así que todo lo que puedo hacer es permanecer sentado, mirando las paredes.
Espero y me pregunto si sonará el teléfono…
Cuánto deseo que lo hiciera, o, cuánto cantaría mi corazón.
Tan solo un golpe en la puerta, alguien que diga hola…
Me daría tanta felicidad…
¿Pasará?
¿Antes de que muera yo?
Solía ir a la iglesia, cuando podía estar de pie…
La gente me sonreía y estrechaba mi mano.
Ellos profesaban amar y vivir por “El Libro”…
Ahora, cómo me tratan, solamente echen una mirada.
Espero que nunca lleguen a la situación en la que estoy…
Es terrible cuando está uno forzado a estar encerrado.
Los días son largos y algunas veces, también las noches…
Oro a mi Hacedor ya que sé que su amor es real.
Inclino mi cabeza y levanto mi mano,
Sé que pronto dejaré este mundo.
Yo espero mi solitario tiempo aquí en la tierra,
Porque contigo, Jesús, he nacido de nuevo.
Intento recordar, Jesús, por lo que atravesaste…
Y no guardar resentimiento pero todavía me entristece…
Recordar lo que hiciste por mí en el Calvario…
Y prometo, Señor, siempre honrarte a Ti.
Tal y como orases Tú una vez, así también lo haré yo…
Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen.
Ya no puedo aventurarme fuera, no me atrevo.
Mi corazón está triste, mi cuerpo, desgastado…
Ellos dicen que les importo, pero eso lo dudo.
Nadie me visita, nadie me llama…
Así que todo lo que puedo hacer es permanecer sentado, mirando las paredes.
Espero y me pregunto si sonará el teléfono…
Cuánto deseo que lo hiciera, o, cuánto cantaría mi corazón.
Tan solo un golpe en la puerta, alguien que diga hola…
Me daría tanta felicidad…
¿Pasará?
¿Antes de que muera yo?
Solía ir a la iglesia, cuando podía estar de pie…
La gente me sonreía y estrechaba mi mano.
Ellos profesaban amar y vivir por “El Libro”…
Ahora, cómo me tratan, solamente echen una mirada.
Espero que nunca lleguen a la situación en la que estoy…
Es terrible cuando está uno forzado a estar encerrado.
Los días son largos y algunas veces, también las noches…
Oro a mi Hacedor ya que sé que su amor es real.
Inclino mi cabeza y levanto mi mano,
Sé que pronto dejaré este mundo.
Yo espero mi solitario tiempo aquí en la tierra,
Porque contigo, Jesús, he nacido de nuevo.
Intento recordar, Jesús, por lo que atravesaste…
Y no guardar resentimiento pero todavía me entristece…
Recordar lo que hiciste por mí en el Calvario…
Y prometo, Señor, siempre honrarte a Ti.
Tal y como orases Tú una vez, así también lo haré yo…
Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen.
lunes, noviembre 26, 2007
Aguja y Alfiler
Un alfiler y una aguja encontrándose en una cesta de labores y no teniendo nada qué hacer, empezaron a reñir, entablándose la siguiente disputa:
¿De qué utilidad eres tú? Dijo el alfiler a la aguja; y ¿cómo piensas pasar la vida sin cabeza?
-Y a ti respondió la aguja con tono agudo, ¿de qué te sirve la cabeza si no tienes ojo? ¿Y de qué te sirve un ojo si siempre tienes algo en él? Pues yo, con algo en mi ojo puedo hacer mucho más que tú.
Sí; pero tu vida será muy corta pues depende de tu hilo.
Mientras hablaban así el alfiler y la aguja, entró una niña deseando coser, tomó la aguja y echó mano a la obra por algunos momentos; pero tuvo la mala suerte de que se rompiera el ojo de la aguja. Después cogió el alfiler, y atándole el hilo a la cabeza procuró acabar su labor; pero tal fue la fuerza empleada que le arrancó la cabeza y disgustada lo echo con la aguja en la cesta y se fue.
Conque aquí estamos de nuevo se dijeron, parece que el infortunio nos ha hecho comprender nuestra pequeñez; no tenemos ya motivo para reñir. ¡Cómo nos asemejamos a los seres humanos que disputan acerca de sus dones y aptitudes hasta que los pierden, y luego… echados en el polvo, como nosotros, descubren que son hermanos!
Filipenses 2:3 - Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;
Mateo 5:44 - Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen
¿De qué utilidad eres tú? Dijo el alfiler a la aguja; y ¿cómo piensas pasar la vida sin cabeza?
-Y a ti respondió la aguja con tono agudo, ¿de qué te sirve la cabeza si no tienes ojo? ¿Y de qué te sirve un ojo si siempre tienes algo en él? Pues yo, con algo en mi ojo puedo hacer mucho más que tú.
Sí; pero tu vida será muy corta pues depende de tu hilo.
Mientras hablaban así el alfiler y la aguja, entró una niña deseando coser, tomó la aguja y echó mano a la obra por algunos momentos; pero tuvo la mala suerte de que se rompiera el ojo de la aguja. Después cogió el alfiler, y atándole el hilo a la cabeza procuró acabar su labor; pero tal fue la fuerza empleada que le arrancó la cabeza y disgustada lo echo con la aguja en la cesta y se fue.
Conque aquí estamos de nuevo se dijeron, parece que el infortunio nos ha hecho comprender nuestra pequeñez; no tenemos ya motivo para reñir. ¡Cómo nos asemejamos a los seres humanos que disputan acerca de sus dones y aptitudes hasta que los pierden, y luego… echados en el polvo, como nosotros, descubren que son hermanos!
Filipenses 2:3 - Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;
Mateo 5:44 - Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen
martes, noviembre 20, 2007
Leccion de vida: Jorge
Algunos chicos se habían empezado a dar cuenta que Jorge era diferente. "Quizá debiera haber insistido más con los padres, para que lo enviaran a una escuela especial" pensó la maestra para sí misma.
"Para la próxima clase" dijo la maestra a los chicos del tercer grado, "por favor, traigan en una caja de huevos, algo que represente a la Pascua".
Al día siguiente, los alumnos llevaron las cajitas de cartón y las dejaron en el escritorio de la maestra. Cuando las acomodaron, ella les dijo que no hacia falta saber quien había traído cada cosa. Secretamente, buscaba proteger a Jorge, quien podría haber estado limitado en la tarea.
Abrió la primera caja. Y salió una mariposa! "Esa es mía!" gritó María. "¡Qué buena idea!" dijo la maestra, ante la carita feliz de la alumna.
"Que hay en la segunda caja?" Era una pequeña piedra recubierta de musgo. "Esa es mía", dijo Tomás. "Sí, el musgo representa nueva vida" dijo ella, "muy original, Tomás".
La tercera caja estaba vacía. La dio vuelta y la sacudió. Algunos alumnos se reían. Ella buscó la siguiente, pero Jorge la interrumpió, diciendo "Es mía, es mía!".
"Si, Jorge, gracias. Pero está vacía..."
"Si, dijo él, el día de Pascua la tumba estaba vacía, y eso nos dió una vida nueva a todos nosotros".
Unas semanas después Jorge murió repentinamente, de un tumor cerebral.
En su ataúd, sus compañeros de clase pusieron veinte cajitas, todas vacías, recordando así como Jorge había entendido el significado de la verdadera Vida.!
2 Corintios 5:15 - y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
"Para la próxima clase" dijo la maestra a los chicos del tercer grado, "por favor, traigan en una caja de huevos, algo que represente a la Pascua".
Al día siguiente, los alumnos llevaron las cajitas de cartón y las dejaron en el escritorio de la maestra. Cuando las acomodaron, ella les dijo que no hacia falta saber quien había traído cada cosa. Secretamente, buscaba proteger a Jorge, quien podría haber estado limitado en la tarea.
Abrió la primera caja. Y salió una mariposa! "Esa es mía!" gritó María. "¡Qué buena idea!" dijo la maestra, ante la carita feliz de la alumna.
"Que hay en la segunda caja?" Era una pequeña piedra recubierta de musgo. "Esa es mía", dijo Tomás. "Sí, el musgo representa nueva vida" dijo ella, "muy original, Tomás".
La tercera caja estaba vacía. La dio vuelta y la sacudió. Algunos alumnos se reían. Ella buscó la siguiente, pero Jorge la interrumpió, diciendo "Es mía, es mía!".
"Si, Jorge, gracias. Pero está vacía..."
"Si, dijo él, el día de Pascua la tumba estaba vacía, y eso nos dió una vida nueva a todos nosotros".
Unas semanas después Jorge murió repentinamente, de un tumor cerebral.
En su ataúd, sus compañeros de clase pusieron veinte cajitas, todas vacías, recordando así como Jorge había entendido el significado de la verdadera Vida.!
2 Corintios 5:15 - y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
sábado, noviembre 17, 2007
Preguntas y respuestas
¿El día más bello? Hoy.
¿La cosa más fácil? Equivocarse.
¿El obstáculo más grande? El miedo.
¿El mayor error? Abandonarse.
¿La raíz de todos los males? El egoísmo.
¿La distracción más bella? El trabajo.
¿La peor derrota? El desaliento.
¿La primera necesidad? Comunicarse.
¿Lo que más hace feliz? Ser útil a los demás.
¿El misterio más grande? La muerte.
¿El peor defecto? El mal humor.
¿La persona más peligrosa? La envidiosa.
¿El sentimiento más ruin? El rencor.
¿El regalo más bello? El perdón.
¿Lo más imprescindible? El hogar.
¿La ruta más rápida? El camino correcto.
¿La sensación más grata? La paz interior.
¿El resguardo más eficaz? La sonrisa.
¿El mejor remedio? El optimismo.
¿La mayor satisfacción? El deber cumplido.
¿La fuerza más potente del mundo? La fe.
¿La cosa más bella de todas? El amor.
¿Los mejores profesores? Los niños.
¿Las personas más necesarias? Los padres.
¿Una de las mayores alegrías? Tener amigos de verdad, saber que cuentas con alguien, aunque sepas que ellos no van a resolver tus problemas...
Pero toda esta belleza que encontramos en la vida... La tenemos gracias a los dones que Dios nos dio y a su infinito amor...
María Teresa De Calcuta
1 Timoteo 6:11 - Mas tú, oh hombre de Dios, sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.
jueves, noviembre 15, 2007
¿Qué color?
Cuando iba a la escuela primaria, me involucré en una fuerte discusión con un niño de mi clase. He olvidado de qué se trataba la discusión, pero nunca olvidaré la lección que aprendí ese día.
Ambos estábamos convencidos de tener la razón y que el otro estaba equivocado. La maestra decidió enseñarnos una lección muy importante. Nos trajo al frente de la clase y a él lo puso de un lado de su escritorio y a mí en el otro. En medio de su escritorio había un objeto grande, redondo. Yo, con claridad podía ver que era negro. Ella preguntó al niño de qué color era el objeto. "Blanco", contestó.
Yo no podía creer que él dijera que el objeto era blanco, ¡cuando obviamente era negro! Comenzó otra discusión entre mi compañero y yo, esta vez por el color del objeto.
La maestra me dijo que me fuera al lugar donde estaba el niño parado y a él le dijo que se parara donde yo había estado. Cambiamos de lugar y ahora me preguntó de qué color era el objeto. Tuve que contestar: "Blanco". Era un objeto con dos lados dibujados de colores diferentes, y desde su punto de vista era blanco. Sólo desde mi lado era negro.
Mi maestra me dio una lección importante ese día: debes ponerte en los zapatos de la otra persona y ver la situación a través de sus ojos para comprender verdaderamente sus perspectiva.
Lucas 6 : 37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. 38 Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.
Romanos 14
12 - De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.
13 - Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano
miércoles, noviembre 07, 2007
Mira hacia arriba
Cuando estaba en secundaria, me importaba mucho lo que mis amigos pensaran de mí. Durante esos años crecí más que el resto de mis compañeros. Ser tan alto me hacía sentir incómodo. Para mantener la atención lejos de mí y de mi altura inusual, me uní al grupo que se burlaba de otros niños. Ser uno de los chistosos de la clase ayudó a asegurarme de que los chistes se dirigieran hacia otros y no hacia mí.
Yo hacía todo tipo de bromas que herían, y a veces dañaban a los otros. Una vez, antes de la clase de gimnasia, mis amigos y yo pusimos pomada para curar torceduras en los pantalones cortos de gimnasia de uno de los niños del equipo de baloncesto. No solamente lo humillamos, sino que también tuvo que ir a la enfermería. Pensé que iba a ser chistoso, pero nadie lo consideró así, y menos mi padre.
Mis padres no siempre pensaban que mi comportamiento era chistoso. Me recordaban la Regla de Oro: tratar a otros como me gustaría que me trataran. Muchas veces me regañaban por la manera en que trataba a los demás. Lo que yo hacía era herir a otros niños y al mismo tiempo dañaba mi reputación como alguien a quien debería respetarse. Mis amigos me veían arriba porque yo era alto, pero ¿qué veían?
Mis padres querían que yo fuera un líder y un buen ejemplo para los otros: un ser humano decente. Me enseñaron a proponerme metas y a ser el mejor en todo lo que hiciera. En las lecciones que me daba mi padre, me decía una vez y otra vez que fuera el líder que merecía ser: que fuera un hombre grande de corazón y acciones, así como mi cuerpo. Tenía que preguntarme si era o no importante ser el tipo de líder y persona que mi padre creía que yo era. Sabía en mi corazón que él tenía razón. Así que traté de seguir sus consejos lo mejor que pude.
Cuando me concentré en ser el mejor en baloncesto y me volví el mejor en el juego, me hice el propósito de ser un buen ejemplo. A veces tengo que detenerme y pensar antes de actuar; ocasionalmente cometo errores: todos somos humanos. Pero continuó buscando oportunidades donde pueda hacer una diferencia y poner un buen ejemplo, como me lo aconsejó mi padre. Ahora se los dejó a ustedes.
"Sé un líder, Shaq, no un seguidor. Ya que la gente tiene que mirarte hacia arriba, dales una buena razón para hacerlo".
Yo hacía todo tipo de bromas que herían, y a veces dañaban a los otros. Una vez, antes de la clase de gimnasia, mis amigos y yo pusimos pomada para curar torceduras en los pantalones cortos de gimnasia de uno de los niños del equipo de baloncesto. No solamente lo humillamos, sino que también tuvo que ir a la enfermería. Pensé que iba a ser chistoso, pero nadie lo consideró así, y menos mi padre.
Mis padres no siempre pensaban que mi comportamiento era chistoso. Me recordaban la Regla de Oro: tratar a otros como me gustaría que me trataran. Muchas veces me regañaban por la manera en que trataba a los demás. Lo que yo hacía era herir a otros niños y al mismo tiempo dañaba mi reputación como alguien a quien debería respetarse. Mis amigos me veían arriba porque yo era alto, pero ¿qué veían?
Mis padres querían que yo fuera un líder y un buen ejemplo para los otros: un ser humano decente. Me enseñaron a proponerme metas y a ser el mejor en todo lo que hiciera. En las lecciones que me daba mi padre, me decía una vez y otra vez que fuera el líder que merecía ser: que fuera un hombre grande de corazón y acciones, así como mi cuerpo. Tenía que preguntarme si era o no importante ser el tipo de líder y persona que mi padre creía que yo era. Sabía en mi corazón que él tenía razón. Así que traté de seguir sus consejos lo mejor que pude.
Cuando me concentré en ser el mejor en baloncesto y me volví el mejor en el juego, me hice el propósito de ser un buen ejemplo. A veces tengo que detenerme y pensar antes de actuar; ocasionalmente cometo errores: todos somos humanos. Pero continuó buscando oportunidades donde pueda hacer una diferencia y poner un buen ejemplo, como me lo aconsejó mi padre. Ahora se los dejó a ustedes.
"Sé un líder, Shaq, no un seguidor. Ya que la gente tiene que mirarte hacia arriba, dales una buena razón para hacerlo".
Shaquille O'Neal
(Estrella Baloncesto NBA)
(Estrella Baloncesto NBA)
Se espera mucho de aquellos a los que mucho se les da, ya que su responsabilidad es mayor.
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