viernes, abril 25, 2008

Cita: Martín Lutero


"Usted no puede impedir que las aves vuelen sobre su cabeza,
pero sí que hagan nidos en su pelo"

Martín Lutero

jueves, abril 24, 2008

Nos ve

La casa comenzó a incendiarse, el chico estaba solo, ambos padres habían salido a trabajar. El chico subió al techo dado que el fuego había comenzado en la cocina.

Los vecinos llamaron a los bomberos y le avisaron a la fábrica del padre que estaba a pocas cuadras... el humo aumentaba y también la desesperación el padre llegó corriendo y le gritaba a su hijo:

"Tiráte que yo te sostengo..."
"no, no, no me puedo tirar porque no te veo, no sé donde estás. "

¡Tiráte – insistió el padre – porque yo sí te veo y sé donde vas a caer para sostenerte!
El hijo le dijo: - Pero yo no te veo.

El Padre contestó. - Sabes cómo lo debes de hacer, cierra los ojos y lánzate!
El niño dijo: - Papi no te veo, pero allá voy.

Y cuando el niño se lanzó abajo, lo rescataron.

Entonces el padre lo abraza, llora con el hijo, juntos pero muy contentos.

Cuántas veces en nuestras vidas atravesamos por momentos de "incendio", proyectos personales o familiares inconclusos, cuántas veces sentimos que aquello sobre lo que habíamos fundado nuestras expectativas se comienzan a desvanecer y nada de lo que hacemos lo puede sostener....y en esos momentos cuando no vemos hacia donde caminamos, cuando no sabemos que decisiones tomar.

"Dios nos dice: Tranquilo/a que yo te veo..." y es maravilloso sabernos vigilados/as, con la mira comprometida de nuestro Dios, que no es mirada observadora sino sustentadora, mirada que nos recuerda y recrea la esencia de cada una de nuestras existencias: ser hijos e hijas de Dios concebidos en su amor.

Que la certeza del Espíritu de Dios habitando en medio nuestro nos de la confianza de seguir caminando, aún cuando no veamos el camino, por la simple seguridad: "TRANQUILO, YO SÍ TE VEO..."

Mateo 28:20 - … He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Hebreos. 13:5 - … Yo nunca te abandonaré ni te desampararé.

Salmos 94:22 - … Mas el Señor me ha sido por refugio, Y mi Dios por roca de mi confianza.

Proverbios 14:26 - … En el temor de Dios está la fuerte confianza; Y esperanza tendrán sus hijos.

lunes, abril 21, 2008

Cada día



Mi corazón confiado está
porque yo te conozco
y en medio de la tempestad
nunca estoy sola
y puedo tu silueta ver
en medio de la niebla
tu gracia es suficiente en mí
si el mundo tiembla

Cada día...
despierto y tu misericordia está conmigo
puedo descansar
eres el mismo
cada día...
me enseñas a confiar en TI con tu palabra
mi fe se aumenta más
cada mañana

cada día...


lunes, abril 14, 2008

¿Cuánto cuesta un milagro?

Tess era una niña precoz de 8 años. Un día escuchó a su madre y a su padre hablar acerca de su hermanito Andrew. Ella solo sabía que su hermano estaba muy enfermo y que su familia no tenía dinero. Planeaban mudarse para un complejo de apartamentos el siguiente mes porque su padre no tenía el dinero para las facturas médicas y la hipoteca.

Solo una operación costosísima podría salvar a Andrew. Escuchó que su padre estaba gestionando un préstamo pero no lo conseguía.Escuchó a su padre murmurarle a su madre, quien tenia los ojos llenos de lágrimas, "Solo un milagro puede salvarlo." Tess fue a su cuarto y sacó un frasco de jalea lleno de monedas que mantenía escondido en el closet. Vació todo su contenido en el suelo y lo contó cuidadosamente. Lo contó una segunda vez, ¡una tercera! . La cantidad tenía que ser perfecta. No había margen para errores. Luego colocó todas las monedas en el frasco nuevamente, lo tapó y se escabulló por la puerta trasera y caminó 6 cuadras hasta la farmacia del pueblo.

Esperó pacientemente su turno. El farmacéutico parecía muy ocupado con un cliente y no le prestaba atención.

Tess movió su pie haciendo un ruido. Nada. Se aclaró la garganta con el peor sonido que pudo producir. Nada. Finalmente, sacó una moneda del frasco y golpeó el mostrador.

"¿Qué deseas?- le preguntó el farmacéutico en un tono bastante desagradable.
Y le dijo sin esperar respuesta: "¿No ves que estoy hablando con mi hermano que acaba de llegar de Chicago y no lo he visto en años?".

"Bueno, yo también quiero hablarle acerca de mi hermanito," le contestó Tess en el mismo tono que usara el farmacéutico. "Está muy enfermo y quiero comprar un milagro."

"¿Qué dices?" dijo el farmacéutico

"Su nombre es Andrew y tiene algo creciéndole dentro de la cabeza y mi padre dice que solo un milagro lo puede salvar. Así que, ¿cuánto cuesta un milagro?

"Aquí no vendemos milagros, pequeña. Lo siento pero no te puedo ayudar" le contestó el farmacéutico ahora en un tono más dulce.

"Mire, yo tengo el dinero para pagarlo. Si no es suficiente, conseguiré el resto. Solo dígame cuanto cuesta. El hermano del farmacéutico era un hombre elegante. Se inclinó y le preguntó a la niña: "¿Qué clase de milagro necesita tu hermanito?"

"No lo se." Contestó Tess con los ojos a punto de explotar. "Solo se que está bien enfermo y mi mami dice que necesita una operación. Pero mi papá no puede pagarla, así que yo quiero usar mi dinero."

"¿Cuánto dinero tienes?- le preguntó el hombre de Chicago. "Un dólar con once centavos"- contestó Tess en una voz que casi no se entendió. "Es todo el dinero que tengo pero puedo conseguir más si lo necesita." "Pues que coincidencia." Dijo el hombre sonriendo. "Un dólar con once centavos, es justo el precio de un milagro para hermanos menores." Tomó el dinero en una mano y con la otra cogió a la niña del brazo y le dijo: "Llévame a tu casa. Quiero ver a tu hermano y conocer a tus padres. Veamos si yo tengo el milagro que tu necesitas."

Ese hombre de buena apariencia era el Dr. Carlton Armstrong, un cirujano especialista en neurocirugía. La operación se efectuó sin cargos y en poco tiempo Andrew estaba de regreso a casa y de buena salud. Los padres de Tess hablaban felices de las circunstancias que llevaron a este doctor hasta su puerta.

"Esa cirugía," dijo su madre. "fue un verdadero milagro. Me pregunto cuanto habría costado.

Tess sonrió. Ella sabía exactamente cuanto costaba un milagro: un dólar con once centavos más la fe de una pequeña.



La fe es creer que se tiene lo que no se ve. Perseverar en lo imposibl.
Hay una frase muy bella que dice:

"Si le pides a Dios un árbol te lo dará, en forma de semilla”.



“Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”
Hebreos 11:1

“Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.”
Mateo 21:22

No me elegisteis vosotros á mí, mas yo os elegí á vosotros; y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca: para que todo lo que pidiereis del Padre en mi nombre, él os lo dé.”
Juan 15:16

miércoles, abril 09, 2008

Discurso





Lo siento.

Pero yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros. Judíos o gentiles. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni ayudar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas.

Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco.

Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura.

Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.

Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oirme, les digo: no deseperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de homres que temen seguir el camino del progreso humano.

El odio pasará y caerán los dictadores, y el poder que se le quitó al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá.

Soldados.

No os entreguéis a eso que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen qué tenéis que hacer, qué decir y qué sentir.

Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquina.

Vosotros no sois ganado, no sois máquinas, sois Hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo lo que no aman odian, los que nos aman y los inhumanos.

Soldados.

No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. El el capítulo 17 de San Lucas se lee: "El Reino de Dios no está en un hombre, ni en un grupo de hombres, sino en todos los hombres..." Vosotros los hombres tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravilosa aventura.

En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las fieras subieron al poder. Pero mintieron; nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido. Todos a luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.

Luchemos por el mundo de la razón.

Un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad.

Soldados.

En nombre de la democracia, debemos unirnos todos.

Mi anhelo



SALMO 84
[canción basada en el Salmo 84]
Marcos Vidal / España


Anhela mi alma estar en tu presencia,
Desde el alba hasta que caiga el sol,
Quiero estar pegado a tu costado,
Aun más cerca de tu corazón.

CORO:
Quiero estar a la sombra de tus alas,
Quiero andar rodeado de tu luz,
Quiero hablar contigo cara a cara,
Si aun la golondrina tiene allí su hogar,
Podrá también mi alma hallar la paz.

Anhela mi alma estar en tu presencia,
Y escuchar tu voz una vez más,
Podes hallar la calma en la tormenta,
Cerca de tus atrios, oh Jehová.

martes, abril 08, 2008

Belleza sinigual

"Jehová está en medio de ti, poderoso, él te salvará;
se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos".


Sofonías 3 : 17 [Santa Biblia / Edición de Promesas]

domingo, abril 06, 2008

Pescador de hombres



Tú has venido a la orilla,
no has buscado ni a sabios ni a ricos.
Tan sólo quieres que yo te siga.

Señor, me has mirado a los ojos,
sonriendo has dicho mi nombre.

En la arena he dejado mi barca:
junto a Ti buscaré otro mar.

Tú sabes bien lo que tengo,
en mi barca no hay oro ni espada,
tan sólo redes y mi trabajo.

Tú necesitas mis manos,
mi cansancio que a otros descanse,
amor que quiera seguir amando.

Tú, pescador de otros lagos,
ansia eterna de hombres que esperan.

Amigo bueno que así me llamas.

martes, abril 01, 2008

Cantar de los Cantares 8: 7

Las muchas aguas no podrán apagar este amor, ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, de cierto lo menospreciarían.

Cantar de los Cantares 8: 7


Enseñame a amarte de esta única forma.